viernes, 29 de abril de 2011

Análisis Procesión Magna

Con el miedo de que la falta de cargadores hiciera dejar a algún paso sin salir a la calle, la Procesión Magna no defraudó y se pudo contemplar, en la tarde del Viernes Santo, de la imaginería de la Semana Santa silense en todo su esplendor. El tiempo acompañó (a la hora de la celebración de la Pasión había un calor sofocante, aunque luego el cielo se cubrió) y, sobre las 7 de la tarde, el paso de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén cruzaba el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz. Le seguían el Señor de la Sentencia, Las Lágrimas de San Pedro, el Señor de la Humildad y Paciencia, La Verónica, El Nazareno, Cristo Crucificado y la Magdalena, San Juan, María Magdalena y El Calvario. A pesar de lo que se preveía el año paso, el Cristo de la Misericordia, nuestro bello Cristo, volvió a procesionar en carro, poniendo otra vez en peligro los brazos de la talla al paso del carro por los adoquines de las calles; se dice que en las Fiestas de La Luz la cofradía estará lista... Cerraba la catequesis en la calle, como siempre, la Virgen de los Dolores. La procesión discurrió durante la primera mitad del recorrido con frecuentes pausas en la última parte del cortejo, pues era difícil de coordinar 12 pasos, unos a hombros y otros a carro, para que avanzaran al mismo ritmo. No obstante, al paso por la zona norte de la Plaza de La Luz, la procesión siguió su recorrido sin prisa pero sin más pausas importantes. Una hora después de que saliera a la calle, a las 8 de la tarde el Señor en la Vurrita entraba en el templo, y seguidamente entraban el resto de pasos, aunque sin el orden de la procesión, pues se necesitaba que los cargadores dejaran los pasos que portaban para luego entrar a los pasos más pesados, los que iban a carro. Concluida la Procesión Magna, Los Silos se preparaba para una de sus noches más importantes, que comenzaría oficialmente en apenas dos horas. Paso al Santo Entierro...

El detalle: la salida de los pasos del templo, más agilizada que otras veces.

El destacado: los silenses respondieron y entre todos, aportando cada uno su granito de arena, sacaron la Procesión Magna adelante.

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