domingo, 27 de abril de 2014

Luz en la Noche

La Noche Santa irrumpía el Sábado Santo en Los Silos con la solemne Vigilia Pascual. A las 10 y media daba comienzo la celebración en la plaza del Calvario. La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, trasladada el día anterior en la Procesión de la Soledad, abandonaba la capilla y se colocaba frente a la plaza, donde Argelio Domínguez, párroco de Los Silos, bendecía el fuego con el que, posteriormente, sería iluminado el cirio pascual.

El mundo estaba en tinieblas. Era la primera parte de la Vigilia. La penumbra comenzaba a desaparecer con las decenas de lucecitas que iluminaban el recorrido entre el Calvario y la iglesia parroquial, el templo de la Luz. Con el alumbrado público apagado, María dolorosa llegaba a la calle Benítez de Lugo escoltada por el largo pasillo de fieles que, prácticamente, abarcaban toda la vía. El sonido de los pasos sobre los adoquines volvía a ser la única nota melodiosa a la Procesión del Silencio.

El Luz de Cristo irrumpía en una iglesia, también en penumbras, que asistió un año más al hermoso canto del pregón pascual. Con el Gloria, el silencio de la noche silense fue roto por el brillante repique de campanas que acompañó a la brillante caída del velo del Altar Mayor. Jesús había resucitado y la Virgen de la Luz, la patrona, aparecía ante las miradas de sus hijos. El milagro se había vuelto a cumplir.

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