martes, 22 de abril de 2014

Mañana de Encuentro

Otro Viernes Santo por la mañana, Madre e Hijo volvían a encontrarse en la calle de la Amargura silense. Pasadas las 8 de la mañana daba comienzo el Vía Crucis procesional con la imagen de El Nazareno. En la introducción a las catorce estaciones, realizada en el interior de la iglesia de la Luz, el párroco recordaba que el Vía Crucis lo sufren a diario miles de personas que tienen que caminar soportando encima el peso de la cruz.

Después de que el Hijo saliera a la calle, mientras descendía por El Olivo, la Madre y el discípulo amado abandonaba el templo para dirigirse por Doctor Jordán dirección al Canapé. Allí, bajo los acordes de Mater Mea, San Juan acudía al encuentro del Señor. Ya la emoción comenzaba aflorar en los fieles, yendo en aumento cuando el apóstol volvía presuroso a buscar a María y brotando definitivamente con el encuentro de los tres protagonistas. Este año, San Juan no anunció "públicamente" a la Virgen que Jesús estaba allí cargando la cruz, sino que fue a buscarla lejos de la vista de los asistentes para, así, aparecer ambas imágenes desde la calle Doctor Jordán. Sin perder el paso, recorrieron lentamente la distancia que los separaba de El Nazareno, realizando una única reverencia ante la mirada de los mayores del geriátrico.

Posteriormente, los tres pasos tomaban rumbo hacia la Plaza de la Luz, donde aparecía La Verónica, que se acercaba para enjugar el rostro de Cristo. Con la música de La Madrugá, la procesión bajaba por la calle La Estrella, donde iban sucediéndose las estaciones del Vía Crucis. En el Gólgota, donde el Verbo fue clavado en un madero, los pasos de Cristo Crucificado con la Magdalena a sus pies y El Calvario completaban el cortejo doloroso que proseguía, tras más de hora y media de recorrido, hacia la Parroquia. Con San Juan y La Verónica en el interior del templo, la última estación se rezaba en la Plaza de la Luz, poniendo final a un Vía Crucis que, una vez más, volvió a dejarnos con el regalo de una entrada ordenada en la iglesia, a pesar de los seis pasos que participaban en la procesión.


También en La Caleta de Interián se rememoró el camino de Jesús con la cruz a cuestas hasta el Calvario. A las 11 de la mañana partía El Nazareno de la Parroquia de San Andrés y, tras él, la Dolorosa. Ambas imágenes se encontraban en la calle San Juan. La Virgen, este año, llegó hasta la imagen del Señor en su carro procesional, privando de la reverencia que se venía realizando años anteriores.

No hay comentarios: