lunes, 28 de abril de 2014

Solemnidad en la Resurrección

Alegres por la Resurrección del Señor, la procesión más importante de la Semana Santa partía de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz bajo el canto eucarístico Cantemos al amor de los amores, inmediatamente después de la celebración de la misa. No en vano, es la única procesión, junto a la del Corpus Christi, que sale a la calle sin interrupción tras la liturgia, porque es verdaderamente Jesucristo quien bendicen nuestro pueblo en su recorrido.

El cielo encapotado, que durante las primeras horas de la mañana había dejado aparecer la lluvia, no fue inconveniente para que la Procesión del Resucitado transcurriera por el casco silense con todo el esplendor que merece, con Su Divina Majestad portada bajo palio por el párroco del municipio. Es la procesión grande de la Hermandad del Santísimo Sacramento, encargada principalmente de organizar el cortejo.

Con los acordes del himno nacional, interpretado por la Agrupación Musical Nueva Unión, el sacerdote impartía la bendición eucarística con Jesús sacramentado desde el atrio de la iglesia. Una vez dentro del templo, se reservaba al Santísimo en el sagrario y se daban casi por concluidos los cultos de la Semana Santa, a la espera del regreso del Señor de la Sentencia al barrio de San Bernardo por la tarde.

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