Daniel Pinelo
No están todas las que son, pero son todas las que están. Lita, María Elena, Maribel, Carmita, Regina y Senda
(así, sin apellidos) son claros ejemplos de que el adorno floral de la iglesia
de Ntra. Sra. de la Luz goza de buena salud. Estas enramadoras silenses llevan
tres décadas poniendo guapo al templo, especialmente durante Semana
Santa y las fiestas patronales. Es el caso de Carmita, que en 1984 vino a
colaborar y le dijeron: "Aquí te quedas tú". Su destreza con las
manos les ha valido para despertar la admiración de todos los párrocos que han
pasado por Los Silos. "Don Isidoro cada vez que veía los enrames nos
decía: '¡S'inspiraron!'", recuerda Maribel, la coordinadora del
engalanamiento parroquial en los días grandes.
Para ellas, la Semana Santa es sinónimo
de unidad. "Una vez nos preguntaron qué floristería venía a enramar la
iglesia y les contestamos que ninguna, que aquí tenemos un equipo",
señalan. La Pasión silense propicia la cohesión de los vecinos de prácticamente
todo el municipio, pues cada núcleo de población tiene asignado un paso.
"Yo solo salgo a pedir para las flores por el barrio en Semana
Santa", cuenta Regina, vecina de Las Manzanillas, donde se encargan de
enramar a El Nazareno y a San Juan Evangelista.
Preparar las imágenes supone dejar a
un lado muchas cosas y "sacrificar parte de tu vida personal".
Dedicación especial conlleva el Monumento, costeado por la Hermandad del
Santísimo, y que se comienza a elaborar varios días antes del Jueves Santo. El
relevo generacional no les ayuda, pues es casi inexistente. "Vemos el
futuro un poquito negro, porque no viene gente detrás", comentan con
cierta pesadumbre.
(Programa oficial de Semana Santa 2014)

