Mostrando entradas con la etiqueta La Pasión silense en el Evangelio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Pasión silense en el Evangelio. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de marzo de 2012

La Semana Santa silense en el Evangelio: la Sepultura de Jesús


Santo Entierro (Mt, 27:57-60) (Lc, 23:54-56)




27:57 Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.
 
27:58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. 


27:59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 


27:60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. 


23:54 Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. 


23:55 Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. 


23:56 Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento. 


martes, 13 de marzo de 2012

La Pasión silense en el Evangelio: Jesús muere en la cruz


Stmo. Cristo de la Misericordia (Mt, 27:39-54)


27:39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,


27:40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 


27:41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 


27:42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 


27:43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 


27:44 Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 


27:45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 


27:46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?


27:47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. 


27:48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber.


27:49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 


27:50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.


27:51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 


27:52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 


27:53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 



27:54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. 


martes, 6 de marzo de 2012

La Pasión silense en el Evangelio: la crucifixión

El Calvario (Jn, 19:17-29)




19:17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 


19:18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 


19:19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. 


19:20 Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. 


19:21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos.


19:22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 

19:23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.


19:24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: 
Repartieron entre sí mis vestidos, 
Y sobre mi ropa echaron suertes.
Y así lo hicieron los soldados.


19:25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.

19:26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.


19:27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.


19:28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese:Tengo sed.


19:29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. 


martes, 28 de febrero de 2012

La Pasión silense en el Evangelio: Jesús carga con la cruz

El Nazareno (Jn, 19:17 / Lc, 23:26-32)


19:17 Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;


23:26 Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.


23:27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.


23:28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.


23:29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.


23:30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.


23:31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?


23:32 Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos.

martes, 21 de febrero de 2012

La Pasión silense en el Evangelio: Jesús, condenado a muerte

Señor de la Sentencia (Lc, 23:13-25)


 

23:13 Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo,

23:14 les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis.

23:15 Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre. 

23:16 Le soltaré, pues, después de castigarle.

23:17 Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta. 

23:18 Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!

23:19 Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio.

23:20 Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; 

23:21 pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!

23:22 El les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré. 

23:23 Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron. 

23:24 Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían; 

23:25 y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos. 


martes, 14 de febrero de 2012

La Pasión silense en el Evangelio: las negaciones de Pedro

Las Lágrimas de San Pedro (Mc, 14:66-72)


14:66 Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;


14:67 y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. 

14:68 Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la entrada; y cantó el gallo. 

14:69 Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos.

14:70 Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos. 

14:71 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. 

14:72 Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.


martes, 7 de febrero de 2012

La Pasión silense en el Evangelio: entrada en Jerusalén

La entrada triunfal en Jerusalén (Mt, 21:1-11)


21:1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,

21:2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego   hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.

21:3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.

21:4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:   

21:5  Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.



21:6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;



21:7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.  


21:8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.



21:9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!¡Hosanna en las alturas!


21:10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?


21:11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.