Mostrando entradas con la etiqueta Diócesis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diócesis. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de abril de 2014

Padeció, murió, fue sepultado y al tercer día resucitó

Queridos hermanos y hermanas:
La Semana Santa, que para nosotros los cristianos es la semana más importante del año, nos ofrece la oportunidad de “sumergirnos” en los acontecimientos centrales de nuestra Redención, de revivir el gran Misterio de la fe: el Misterio Pascual de Cristo, es decir, su pasión, muerte y resurrección.
“Sumergirnos” quiere decir no ser meros espectadores, sino contemplar y celebrar, hacer memoria y participar en todo aquello que la comunidad cristiana realiza en estos días. Es, sobre todo, acogernos al amor y la misericordia de Dios que se nos ofrece en la celebración de los sacramentos del perdón y de la eucaristía.
Los acontecimientos que celebramos en la Semana Santa son la manifestación más sublime del amor de Dios por el hombre, creado a su imagen y semejanza. Por eso, son días propicios para volver a despertar en nosotros un deseo más intenso de unirnos a Cristo y seguirle generosamente, conscientes de que nos ha amado hasta dar su vida por nosotros.
La Semana Santa se inicia con el Domingo de Ramos, en el que se recuerda y celebra la entrada de Jesús en Jerusalén, y su momento culminante es el “triduo pascual”, constituido por el Jueves Santo (memorial de la institución de la eucaristía), el Viernes Santo (celebración de la muerte de Cristo en la cruz) y la Vigilia Pascual, en la noche entre el sábado y el domingo (celebración de la resurrección de Cristo).
Todas estas celebraciones que se realizan litúrgicamente en el interior de los templos y que en muchos lugares con gran devoción y recogimiento, se expresan ante el mundo en las procesiones por las calles, lejos de ser el simple recuerdo de unos hechos pasados, revisten plena actualidad, pues el drama de la muerte de Cristo es reflejo del cúmulo de dolor y de males que pesa sobre la humanidad de todo tiempo: el miedo y dolor ante la muerte, el odio y la violencia tan presentes por doquier… La pasión del Señor continúa en los sufrimientos de los hombres. Como decía Pascal, "Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo, no hay que dormir en este tiempo" (Pensamientos, 553).
El Papa Francisco, al comienzo de la Semana Santa de 2013, se hacía eco de esta realidad de sufrimiento en la que se adentró el Hijo de Dios, enviado para salvar el mundo:
«Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz […] ¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios.
Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que al morir nadie puede llevárselo consigo, lo debe dejar. Amor al dinero, al poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y también –cada uno lo sabe y lo conoce– nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación.
Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos en el trono de la cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados».
Los cristianos creemos que, con la fuerza de su amor misericordioso, Cristo crucificado y resucitado ha vencido el pecado y la muerte. Su resurrección nos da la certeza de que, a pesar de toda la oscuridad que hay en el mundo, el mal no tiene la última palabra. Por eso, vivir la Semana Santa implica descubrir qué pecados hay en nuestra vida y arrepentidos buscar el perdón generoso de Dios y, de este modo, librarnos del mal y alcanzar la salvación que Cristo nos ha ganado a todos con su muerte y resurrección. Nuestra vida, y la de los demás, tiene remedio. El mundo tiene remedio. Debemos creer que “podemos ser otros y otras”. Por Cristo, con Él y en Él, es posible, porque Él es la mano que Dios tiende a los pecadores y “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
La Iglesia -desde siempre- pide a los fieles acercarse en estos días de Semana Santa al sacramento de la Penitencia que es como una especie de muerte y de resurrección para cada uno de nosotros. Una “buena confesión” nos ofrece la posibilidad de volver a comenzar nuestra vida, como se suele decir: “borrón y cuenta nueva”. Conscientes de que somos pecadores, pero confiando en la divina misericordia, dejémonos reconciliar por Cristo para experimentar más intensamente la alegría que nos comunica con su resurrección y, renovados por la fuerza de su gracia, poder comprometernos con más valentía y entusiasmo por hacer que nazca un mundo más justo.
Vivir la Semana Santa, es detenernos un poco para reflexionar y pensar en serio sobre nosotros mismos, y sobre nuestra manera de relacionarnos con los demás y de estar en el mundo. Es “hacer un viaje”, no de vacaciones, sino a nuestro interior, para preguntarse en qué se está gastando nuestra vida. Para abrirle el corazón a Dios, que nos busca y sigue esperándonos. Para abrirle el corazón a los hermanos, especialmente a los más necesitados.
Vivir la Semana Santa es centrar la mirada en Cristo y descubrir en Él: el camino que nos lleva hacia Dios nuestro Padre, la verdad que nos hace libres y la vida que nos colma de alegría. Vivir la Semana Santa es afirmar que este Cristo está presente en la eucaristía y recibirlo en la comunión, y es, también, reconocer que Jesucristo está presente en cada ser humano que convive y se cruza con nosotros, y que debemos amarnos unos a otros como Él nos amó.
Todo lo que hacemos en Semana Santa, es una llamada y una gran oportunidad para morir con Cristo y resucitar con Cristo, para morir a nuestro egoísmo y resucitar al amor. Así, por Cristo, con Él y en Él, nos hacemos partícipes de su victoria sobre el mal y podremos andar en una vida nueva.
Celebramos esta Semana Santa con un nuevo ardor y dispongámonos a ponernos al servicio de Jesús. Hagamos propósito de seguir junto a Jesús todos los días del año, escuchando su palabra, practicando la oración, los sacramentos y la caridad con el prójimo. Tratemos de mantenernos con coherencia entre la fe y la vida.

† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense

jueves, 30 de enero de 2014

La Diócesis se alegra este viernes ante la reapertura de su Iglesia madre

Este viernes, 31 de enero, la Iglesia diocesana celebra el feliz acontecimiento de la reapertura al culto de la Catedral de San Cristóbal de La Laguna. El obispo nivariense preside la celebración en la que, por vez primera, ocupará su sede tras estos años de traslado provisional de la misma al templo de la Concepción.
Y es que la catedral tiene que ver con “la cátedra”, es decir, es la Iglesia en la que está situada la cátedra del Obispo, que preside la Iglesia diocesana que vive en comunión con el Papa.
A las 17.30 horas comenzará el traslado de la imagen de la patrona de la diócesis y titular de la Catedral, Nuestra Señora de los Remedios, desde la iglesia de la Concepción hasta el templo catedralicio. Antes de entrar en el mismo, se realizará un pequeño acto y se abrirá solemnemente su puerta principal, para que los fieles puedan entrar en el templo que se reabre al culto.
El arquitecto-director de la obra, José Miguel Márquez, y el canónigo Vicente Cruz realizarán una explicación técnica y teológico-pastoral sobre la Catedral, respectivamente. Después de estas disertaciones, comenzará propiamente la Eucaristía sobre las 19:00 h., en la que se bendecirá la obra nueva, el obispo ocupará por vez primera su sede, su cátedra, y el Santísimo Sacramento será entronizado en el Sagrario Catedral, en un gesto especialmente simbólico y emotivo para la comunidad católica.
El obispo nivariense, Bernardo Álvarez, presidirá la Eucaristía solemne. Concelebrarán el obispo canariense, Francisco Cases, los vicarios generales de ambas diócesis, así como miembros de los dos cabildos catedrales del Archipiélago. También estarán presentes más de un centenar de sacerdotes venidos de distintas islas.
Las primeras autoridades autonómicas, insulares y locales también han confirmado su asistencia, en el que será, sin duda, un día feliz para la iglesia diocesana.
Breve apunte ante la Reapertura de la Catedral
La diócesis de San Cristóbal de La Laguna fue creada el día primero de febrero del año 1819, por el Papa Pío VII, segregándola de la “Diócesis de Canaria” que hasta entonces abarcaba todas las islas del Archipiélago. La nueva diócesis quedó configurada por las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.
El día 21 de Diciembre de 1819 se publicó el Edicto de Desmembración. En el Decreto del obispo de Dan-zara, Comisionado Pontificio y Regio para la ocasión, se puede leer: ...“establecemos y declaramos por Capital de todo él (Obispado = nueva diócesis), la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna, con todos los honores, derechos y prerrogativas de que disfrutan y suelen disfrutar semejantes capitales, y erigimos la Iglesia Parroquial que hay en ella con el título de Nuestra Señora de los Remedios en Iglesia Catedral”... Ante este mismo obispo hicieron profesión de fe los miembros del nuevo Cabildo Catedral, presididos por el deán Pedro José Bencomo Rodríguez.
Desde esa fecha, la Diócesis cuenta con la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de Los Remedios. Por tanto, como institución, nuestra Catedral de La Laguna, cumplió 184 años el pasado 21 de diciembre de 2013. En cambio, el actual templo catedralicio, es más reciente.
Con el paso del tiempo, la estructura de la antigua iglesia de Los Remedios se vio gravemente afectada, hasta el punto que había peligro de derrumbamiento y no era viable su reparación. Por ello, en 1905 se procedió a su total demolición (salvo la fachada neoclásica que era de construcción más reciente y sólida), y a la consiguiente construcción de un nuevo templo catedralicio. Las obras se prolongaron hasta 1913. El 6 de septiembre de ese año, el obispo Nicolás Rey Redondo consagró la nueva iglesia Catedral que acaba de cumplir su Primer Centenario.
A lo largo de su primer siglo de vida, la Catedral también se ha visto afectada por diversas patologías, principalmente en las cubiertas y el cimborrio, que se fueron reparando ocasionalmente pero que, finalmente, han hecho necesaria una actuación más consistente que implicaba la rehabilitación integral de todas las bóvedas y de la cúpula central o cimborrio.
Ello supuso que el obispo Felipe Fernández García decretara “cerrar al culto el templo catedralicio, desde las 24 horas del día 30 de Junio de 2002 en adelante, por el tiempo que fuere necesario”.
Han pasado ya casi doce años y ahora, en estos comienzos de 2014, el 31 de enero, se va a reabrir de nuevo al culto la Santa Iglesia Catedral de La Laguna, y así poder celebrar en ella el Primer Centenario de su Consagración. El obispo, Bernardo Álvarez, ha establecido un Año Jubilar, que comenzará el segundo domingo de Pascua, para conmemorar estos acontecimientos.
(Entresacado, fundamentalmente, de la carta pastoral del obispo nivariense: “Entrad por sus puertas con acción de gracias”)

domingo, 17 de noviembre de 2013

El patrimonio religioso de Los Silos, a inspección

Personal del Obispado de Tenerife visitará mañana lunes, 18 de noviembre, los templos de Los Silos, con el objetivo de comprobar el estado del patrimonio religioso del municipio, del que es propietario la institución diocesana. Según señala el párroco silense, Argelio Domínguez, se trata de unas labores de inspección rutinarias que se suelen realizar cada cierto tiempo por los templos de la Diócesis.

Los inspectores del Obispado visitarán las tres iglesias parroquiales adscritas a labor pastoral de Los Silos (Nuestra Señora de la Luz, Nuestra Señora de Lourdes y San Andrés Apóstol), así como el resto de ermitas y capillas, como las de San Bernardo, Nuestra Señora de Fátima o el Calvario.

Las parroquias de Los Silos vienen llevando a cabo en los últimos años diversas labores de conservación del patrimonio religioso. Destacan, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz, las restauraciones del retablo mayor, las pinturas murales del presbiterio o el cuadro de Ánimas. En el caso de la Parroquia de San Andrés Apóstol, está a punto de finalizar también la restauración de su retablo mayor.

Presbiterio de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz

viernes, 10 de mayo de 2013

Agustín Yanes Valer presenta su nuevo libro

La sala Pérez Enríquez del exconvento de San Sebastián de Los Silos acoge el próximo martes, 21 de mayo, la presentación del libro ¿Usted tiene fe? Amigo, pase y pregunte, del prelado de honor de Su Santidad, Monseñor Agustín Yanes Valer, hijo predilecto de la Villa de Los Silos. Se trata de una obra de 190 páginas en la que los habituales personajes del blog de la Pastoral del Sordo tinerfeña, don Paco, el herrero, y don José, el cura, conversan acerca de todo lo que un cristiano debe saber. El acto, programado para las 6 y media de la tarde, será presentado por el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez Afonso. Además, contará con la presencia del alcalde de Los Silos, Santiago Martín Pérez, así como del párroco de la Villa, Argelio Domínguez Rodríguez.


El libro de Agustín Yanes podrá adquirirse, a partir de ese día, en las diferentes librerías diocesanas (La Laguna, Santa Cruz, Icod, Los Cristianos y Los Llanos), así como en la parroquia de Nuestra Señora de la Luz.

viernes, 1 de marzo de 2013

Día de penitencia en La Laguna


La Junta de Hermandades y Cofradías (JHC) de San Cristóbal de La Laguna ha organizado, junto al Obispado y el Arciprestazgo de la Ciudad, un día penitencial el próximo sábado, 9 de marzo. La jornada, que se desarrollará desde las 12 del mediodía y hasta las últimas horas de la tarde, incluye la exposición del Santísimo Sacramento, confesiones y la celebración de dos Vía Crucis, siguiendo las pautas del celebrado en la Jornada Mundial de la Juventud  de 2011, en Madrid. 

A partir del mediodía, quince pasos de la Semana Santa lagunera estarán expuestos a lo largo de la calle San Agustín, conformando las estaciones del Camino de la Cruz. A las 12:30 h se celebrará un Vía Crucis para los niños de la catequesis, mientras que a las 18:00 h tendrá lugar uno para todos los fieles, que partirá de la sede de la JHC, situada en el número 10 de la calle Nava y Grimón.

Para este día se ha invitado a todos las parroquias y colectivos de la Diócesis Nivariense, que podrán celebrar su propio Vía Crucis entre las 12:00 y las 18:00 h.

Horarios:

12:00 h: apertura de puertas del Palacio Episcopal.
A lo largo del día: exposición del Santísimo Sacramento en la iglesia del convento de las monjas clarisas.
De 12:00 a 14:00 h y de 16:00 a 18:00 h: celebración del sacramento del Perdón en la iglesia del Hospital de los Dolores (Padres Paúles).
12:30 h: Vía Crucis para niños de catequesis, desde el comienzo de la calle San Agustín (confluencia con la calle Nava y Grimón).

18:00 h: Vía Crucis penitencial, desde la sede de la JHC (calle Nava y Grimón, nº 10).