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miércoles, 30 de abril de 2014
martes, 29 de abril de 2014
Las Canteras despide la Semana Grande con la Resurrección
La tarde del Domingo de Resurrección ponía punto y final a la Semana Santa 2014 en la Villa de Los Silos. El Señor [de la Sentencia] Resucitado partía pasadas las 7 de la tarde de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz rumbo a su barrio de San Bernardo, que lo esperaba tras abandonarlo el pasado Miércoles Santo.
Hasta la parroquia se habían acercado tanto vecinos de Las Canteras, para llevar a su Señor a su casa, como del casco, para acompañar la procesión y despedir así la Semana Mayor. Y así, tras dejar atrás los adoquines por Benítez de Lugo, el cortejo triunfal se adentraba en el camino de El Esparragal. El sol, que iba despidiendo la tarde, parecía indicar el camino de los fieles, cual estrella de Belén a los magos.
Sobre las 8 y cuarto, bajo los sones de "El Señor de la Sentencia", la imagen esculpida por Jesús de León en 1998 entraba en su ermita para dar por concluido el Triduo Pascual y celebrar la Eucaristía de Acción de Gracias por los frutos obtenidos en estos días. La historia se había vuelto a cumplir. Estaba escrito.
lunes, 28 de abril de 2014
Solemnidad en la Resurrección
Alegres por la Resurrección del Señor, la procesión más importante de la Semana Santa partía de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz bajo el canto eucarístico Cantemos al amor de los amores, inmediatamente después de la celebración de la misa. No en vano, es la única procesión, junto a la del Corpus Christi, que sale a la calle sin interrupción tras la liturgia, porque es verdaderamente Jesucristo quien bendicen nuestro pueblo en su recorrido.
El cielo encapotado, que durante las primeras horas de la mañana había dejado aparecer la lluvia, no fue inconveniente para que la Procesión del Resucitado transcurriera por el casco silense con todo el esplendor que merece, con Su Divina Majestad portada bajo palio por el párroco del municipio. Es la procesión grande de la Hermandad del Santísimo Sacramento, encargada principalmente de organizar el cortejo.
Con los acordes del himno nacional, interpretado por la Agrupación Musical Nueva Unión, el sacerdote impartía la bendición eucarística con Jesús sacramentado desde el atrio de la iglesia. Una vez dentro del templo, se reservaba al Santísimo en el sagrario y se daban casi por concluidos los cultos de la Semana Santa, a la espera del regreso del Señor de la Sentencia al barrio de San Bernardo por la tarde.
domingo, 27 de abril de 2014
Luz en la Noche
La Noche Santa irrumpía el Sábado Santo en Los Silos con la solemne Vigilia Pascual. A las 10 y media daba comienzo la celebración en la plaza del Calvario. La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, trasladada el día anterior en la Procesión de la Soledad, abandonaba la capilla y se colocaba frente a la plaza, donde Argelio Domínguez, párroco de Los Silos, bendecía el fuego con el que, posteriormente, sería iluminado el cirio pascual.
El mundo estaba en tinieblas. Era la primera parte de la Vigilia. La penumbra comenzaba a desaparecer con las decenas de lucecitas que iluminaban el recorrido entre el Calvario y la iglesia parroquial, el templo de la Luz. Con el alumbrado público apagado, María dolorosa llegaba a la calle Benítez de Lugo escoltada por el largo pasillo de fieles que, prácticamente, abarcaban toda la vía. El sonido de los pasos sobre los adoquines volvía a ser la única nota melodiosa a la Procesión del Silencio.
El Luz de Cristo irrumpía en una iglesia, también en penumbras, que asistió un año más al hermoso canto del pregón pascual. Con el Gloria, el silencio de la noche silense fue roto por el brillante repique de campanas que acompañó a la brillante caída del velo del Altar Mayor. Jesús había resucitado y la Virgen de la Luz, la patrona, aparecía ante las miradas de sus hijos. El milagro se había vuelto a cumplir.
viernes, 25 de abril de 2014
Los Silos acompañó a su Madre en soledad esperando la Resurrección
Agotados ya por el cansancio de una dura jornada, los silenses se disponían, cercana la medianoche, a despedir el Viernes Santo acompañando a María hasta el Calvario. La Procesión de la Soledad, conocida comúnmente como del Retiro en la geografía isleña, descendió por la calle La Estrella con el acompañamiento de las cuatro hermandades y cofradías de la Semana Santa, todas juntas, entremezcladas y formando un todo.
Era el desenlace del abatimiento, igual que el que pierde una batalla. Sin embargo, el desconsuelo por la muerte de Cristo no era completo, porque todos los que acompañaban a la Virgen hacia el Calvario sabían que la historia acabaría de una forma totalmente diferente. La batalla se había perdido, pero no la guerra, que irrumpiría como Resurrección triunfal en la noche santa de la Pascua.
A la plaza del Calvario se llegaba con gesto cansado, pero a la vez con la satisfacción de que las cosas habían vuelto a salir bien y que Los Silos había celebrado un Viernes Santo con todo el esplendor que se merece. La imagen de María de los Dolores descansaba ya en la pequeña capilla, esperando regresar al templo parroquial a la noche siguiente, pero por un motivo totalmente opuesto.
Un Santo Entierro magno
Bajo un inesperado crujir de la vieja matraca de la iglesia desde la torre, la Procesión del Santo Entierro ponía los pies en la calle en la noche del Viernes Santo. Y lo volvía con una conmovedora salida de los cuatro pasos juntos, uno tras otro, recorriendo la nave del templo. San Juan, la Magdalena, Cristo Yacente y María de los Dolores acudieron a la cita con el acto más tradicional de la Semana Santa silense. La gran asistencia de fieles, algunos venidos de fuera expresamente para la ocasión, evidenciaba que esta no era una procesión más.
San Juan, escoltado por la Cofradía de la Vera Cruz y Misericordia, recorrió a hombros las calles del casco (hacía dos años que no procesionaba así), del mismo modo que María Magdalena. El paso del Santo Entierro recuperó el antiguo carro con las características cuelgas negras y la Virgen de los Dolores cerraba el cortejo con una mirada que, a esas alturas del Viernes Santo, se antojaba de aflicción serena.
El buen desarrollo de esta procesión tan destacada solo podía verse interrumpido por la meteorología. Durante el transcurso por la calle La Estrella, un par de gotas presagiaban lo peor. Se dio la orden de incrementar el ritmo de la procesión, pero finalmente la lluvia no hizo acto de presencia y el cortejo fúnebre pudo regresar al templo de la Luz sin ningún contratiempo.
Y allí, en la parroquia, guiados este año por un reglamento del Santo Entierro que pretende facilitar el desarrollo del mismo, se ponía inicio a la ceremonia de la sepultura del Señor. La matraca calló cuando la urna con el Cristo difunto entró en la iglesia, escoltada por las hermandades y la corporación municipal. Una vez dispuesto el presbiterio, se repitió la tradición: San Juan y, luego, María Magdalena, entraron a darle el último adiós a su Señor. Luego lo hizo su Madre, mientras la Agrupación Musical Nueva Unión, este año desde el coro, ponía la banda sonora a la noche con el trágico Adiós a la vida de la ópera Tosca. Algunos fieles no pudieron esconder las lágrimas con el momento culmen del Viernes Santo: la llegada de la Virgen a los pies del Yacente.
La bendición de medallas y rosarios puso el punto final a una histórica ceremonia del Santo Entierro que, seguidamente, daría paso al retiro de la Santísima Virgen al Calvario.
jueves, 24 de abril de 2014
Pasión vespertina de Viernes Santo
La procesión más complicada de la Semana Santa pero, a la vez, la más esplendorosa, la Magna, volvió a dar una toda una catequesis escultórica en las calles silenses la tarde del Viernes Santo. Así, doce pasos salieron y regresaron a la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz entre la contemplación de los vecinos.
El orden correcto de salida se mantuvo hasta la parte final del cortejo, cuando la falta de colaboradores hizo que el Cristo de la Misericordia y la Virgen de los Dolores abandonaran el tiempo antes que San Juan y el conjunto del Calvario. Fruto de este inconveniente, la imagen del discípulo amado procesionó después de María Magdalena y no antes, como venía siendo costumbre. La otra pega: el Cristo de la Misericordia no pudo ser portado a hombros por sus cofrades, y este propósito de hacerlo el Viernes Santo parece lejano a corto plazo si se tiene en cuenta la escasez de cargadores que participan en la Procesión Magna.
Por lo demás, con casi hora y media de recorrido (algo más largo que en 2013), la procesión discurrió por el recorrido habitual con una distancia mayor entre los pasos que contribuye a una mejor contemplación del relato escultórico de la Pasión. El tiempo también acompañó, aunque alguna que otra nube sobre el templo parroquial amenazaba con estropear la tarde.
El Viernes Santo en Los Silos no acaba con la Procesión Magna, porque en la iglesia de la Luz se reserva un paso que no sale a la calle con el resto del cortejo, sino que espera a la noche para participar en la más bella tradición primaveral del municipio: el Santo Entierro. Por eso, la Procesión Magna silense sirve de puente entre las celebraciones de la muerte y la sepultura de Jesucristo.
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