La Semana Santa del municipio norteño de Tacoronte se presenta siempre con la sobriedad y la solemnidad que requiere el evento, profundo y pleno de recordación, alejado de la crepitación mundana. Pero tamb
ién es apacible y rigurosa, tiene algo especial que emana de sentimientos pretéritos y actuales, inspiración que surge en un espacio que se embellece con el patrimonio histórico y religioso más emblemático de la "Ciudad-Campo". Durante toda la semana los buenos feligreses y creyentes se dan cita con la tradición, donde cada uno con su circunstancia reflexiona sobre el sentido de la Pasión. Es el Viernes Santo el día más denso en celebraciones, que amanece con el Vía Crucis por la Calle Calvario, la función y procesión de la tarde y culminando con la del Silencio por la noche, cuando la Dolorosa sale desde Santa Catalina hasta el Santuario del Cristo cuesta arriba por el Camino Nuevo jalonado de acacias. Todos los actos son seguidos con el máximo respeto, pero quizá sea la procesión de la Soledad la más emotiva y de mayor recogimiento, por la carga de sufrimiento que representa una madre transida de dolor por la pérdida de su hijo crucificado en la Cruz.
ién es apacible y rigurosa, tiene algo especial que emana de sentimientos pretéritos y actuales, inspiración que surge en un espacio que se embellece con el patrimonio histórico y religioso más emblemático de la "Ciudad-Campo". Durante toda la semana los buenos feligreses y creyentes se dan cita con la tradición, donde cada uno con su circunstancia reflexiona sobre el sentido de la Pasión. Es el Viernes Santo el día más denso en celebraciones, que amanece con el Vía Crucis por la Calle Calvario, la función y procesión de la tarde y culminando con la del Silencio por la noche, cuando la Dolorosa sale desde Santa Catalina hasta el Santuario del Cristo cuesta arriba por el Camino Nuevo jalonado de acacias. Todos los actos son seguidos con el máximo respeto, pero quizá sea la procesión de la Soledad la más emotiva y de mayor recogimiento, por la carga de sufrimiento que representa una madre transida de dolor por la pérdida de su hijo crucificado en la Cruz.
1 comentario:
Muchas veces digo que son mucho mas bonitas las Semanas Santas de los pueblos menos conocidos que de las grandes ciudades.
Eso si, como la de Pucela, ninguna!!! :D:D:D
Un abrazo!!
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