viernes, 4 de julio de 2008

En profundidad: Seminario Mayor Diocesano

El Seminario Mayor Diocesano es una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer, a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los Doce. Su identidad más profunda radica, por tanto, en ser a su manera una continuación en la Iglesia de la íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús. Desde este marco de referencia, el Seminario Mayor se constituye como una comunidad humana, eclesial, diocesana, educativa en proceso, a la que el Obispo según las normas de la Iglesia, confía la tarea de formar a los futuros sacerdotes seculares diocesanos. El Seminario es el lugar óptimo de formación sacerdotal y el ambiente normal, incluso material, de una vida comunitaria y jerárquica con formadores consagrados a esta tarea.
Como comunidad humana, los formadores y seminaristas comparten un proyecto de vida en común y participan, cada uno según su función y responsabilidad, en el mismo proceso formativo. La convivencia y la amistad entre los distintos miembros del Seminario tienen como horizonte la educación de personas llamadas a formar una comunidad familiar que vive con gozo la presencia, la palabra y el amor de Cristo resucitado.
Es una comunidad de discípulos del Señor que, a partir de la profesión de una misma fe, celebrando una misma Liturgia y en la experiencia fraternal de un mismo amor quieren vivir con radicalidad el espíritu del Evangelio.
Como comunidad eclesial diocesana, el Seminario vive en comunión con el Obispo y el Presbiterio, conoce de cerca sus preocupaciones pastorales y está inserto en la vida de la diócesis participando de sus esperanzas e inquietudes y prestando, dentro de sus posibilidades, aquellos servicios que el Seminario pueda ofrecer a la comunidad diocesana.
Como comunidad educativa el Seminario Mayor determina su fisonomía por su fin específico de acompañar todo el proceso vocacional, mediante el discernimiento de la vocación, la ayuda para corresponder a ella y la preparación para recibir el Sacramento del Orden. Por ello, toda la vida del Seminario está dedicada a la formación humana, espiritual, intelectual y pastoral de los futuros presbíteros en régimen de vida comunitaria.

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