Sobre las 10 y veinte de la noche, los fieles se concentraban en la Plaza del Calvario para proceder a la bendición del fuego y la Procesión del Silencio, formada por los fieles portando cirios, así como por la Hermandad de la Virgen de los Dolores y Nuestra Señora de Lourdes. El sacerdote tuvo que hacer lo imposible para que el cirio pascual no se apagara, y lo consiguió. Las luces del pueblo se apagaron durante el recorrio, aunque las de los comercios no. A la llegada a la Iglesia se procedió a la Vigilia Pascual, donde se hizo caer el telón morado y aparaceió la Virgen de la Luz en todo su esplendor.
El destacado: las enormes hileras de fieles que precedían a la imagen de la Dolorosa.
Sólo disponemos de imágenes que corresponden a los porlegómenos de la procesión. Pedimos disculpas.
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