Después de una breve introducción por parte del párroco dentro de la Iglesia de la Luz, El Nazareno atravesaba cinco minutos después de las 8:00 h. el pórtico hasta la calle para comenzar el Vía-Crucis, con la lectura de la 1ª estación. Nada más bajar la procesión por El Olivo, San Juan y la Dolorosa acudían al encuentro con su hijo por otro itinerario. Dicho acto ocurría en la conflucencia de las calles Chica y Canapé, ante la mirada de los mayores del centro geriátrico y de muchas personas que contenían, o no, la emoción ante la escena que se representaba. Con los tres pasos procesionando ya juntos, la comitiva acudía hasta la Plaza de La Luz, donde en esta ocasión era La Verónica la que iba al encuentro con Cristo. Avanzaba la mañana, y en la Plaza del Calvario, dos pasos más se unían al cortejo: El Calvario y el Cristo Crucificado con la Magdalena. Los seis pasos subían el Paseo de Nuestra Señora de la Luz y avanzaban en hilera por Benítez de Lugo, hasta regresar a la Plaza de La Luz y entrar en la Parroquia sobre las 10 de la mañana, a la espera ya de la celebración de la Pasión y Muerte del Señor.
El detalle: la devoción de un pueblo hacia Jesús Nazareno. Y el peso de San Juan, que debido al largo recorrido, tiene que ser llevado sobre un carro, y no a hombros, como antiguamente (cosa que si pasa en la Procesión del Señor Preso y en la Procesión Magna).
No hay comentarios:
Publicar un comentario