martes, 20 de abril de 2010

El Señor de Las Canteras

Foto: sobrecogedora salida del Señor de la Sentencia, desde la Ermita de San Bernardo, para ser trasladado hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz, en la noche del Miércoles Santo de 2010.

sábado, 17 de abril de 2010

Análisis Procesión del Resucitado

La leve llovizna que a media mañana amenazaba la procesión se disipó en el momento que el Santísimo Sacramento bajo palio se asomaba al pórtico de la Iglesia de la Luz y la A.M. "Nueva Unión" interpretaba el Himno Nacional. Una notable cantidad de gente acompañó a Jesucristo Resucitado por el recorrido de costumbre, y no era menos, al tratarse de la procesión más importante del año, junto con la del Corpus Christi. Si se le puede poner una pega, es el poco espacio entre la cruz parroquial, el estandarte de la Hermandad del Santísimo, la bandera de la Adoración Nocturna y el guión; pues los acólitos tenían que ir muy pegados respecto al palio. Por lo demás, día festivo y solemne en Los Silos con el final de la Semana Santa. Se acabó la tristeza, ahora toca disfrutar de la Pascua. ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

El detalle: la tradicional bendición con el Santísimo Sacramento antes de entrar en el templo para dar por finalizada la procesión. Todo el pueblo espera por fuera para tal solemne acontecimiento.

viernes, 16 de abril de 2010

Análisis Procesión de la Soledad

Acaba el Santo Entierro. Jesús, muerto, descansa en el templo. Mientras tanto, la Virgen Dolorosa es acompañada por su pueblo fiel y por las tres hermandades hasta el Calvario, desde donde regresará a la Parroquia el Sábado Santo. Son casi las doce de la noche y, pese al cansancio, la mayoría de los presentes en el Magno Entierro, quieren acompañar a su madre hasta su casa. Finaliza la parte triste de la Semana Santa...ya llegará lo bueno.

El detalle: a pesar del esfuerzo realizado por parte de todos a lo largo del día, el Viernes Santo concluye en Los Silos cuando la Virgen llega al Calvario. Y así seguirá siendo.

jueves, 15 de abril de 2010

Análisis Procesión y Ceremonia del Santo Entierro

No sería lo mismo sin este acontecimiento. La Semana Santa silense quedaría muy coja si cada Viernes Santo, a las 10 de la noche, no asomara San Juan Evangelista por el pórtico de la Luz, si no le siguiera María Magdalena, si éstos dos no acompañaran a Cristo muerto, si su madre dolorosa no estuviera detrás para velarlo.

Así es el Santo Entierro, una procesión y un acto (luego, en la Parroquia) únicos donde los haya. Tras recorrer el mismo itinerario que la Procesión Magna hace escasas dos horas, los cuatro pasos, alumbrados por las tres hermandades de nuestro pueblo, llegan a las afueras de la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz. Es entonces cuando el pueblo fiel que desde hace muchos minutos había acudido para coger sitio en una abarrotado templo, se pone en pie para recibir entre sus brazos a Jesús Yacente. Un silencio sepulcral, y nunca mejor dicho, se apodera de cuantos presencian este acontecimiento. Una vez colocada la urna y el Señor difunto en el Altar Mayor, San Juan hace su entrada, con el único sonido del que marca la caja fúnebre de la banda de música y del golpear las horquillas de los cargadores en el suelo. La imagen ejecuta una reverencia ante la imagen de Cristo y se retira. Los mismo hace la Magdalena, incluyendo la extracción de incienso de su copón y la retirada del paño, que servirá luego para cubrir el rostro de Jesús. Ya ha comenzado los primeros compases del Adiós a la vida, y llega el momento más emotivo de la noche y del día: la Virgen de los Dolores hace su lenta entrada en el templo, con tres reverencias antes de llegar al Altar y tres reverencias hasta volver al pórtico. Es la auténtica Semana Santa silense. En algunos rostros podemos apreciar lágrimas de emoción...y es normal. Concluido ésto, se procede a bendecir los rosarios, medallas y colgantes de los fieles con la imagen del Señor muerto, que luego descansará hasta la Resurrección gloriosa del sábado por la noche. Mientras tanto, la Dolorosa ya se dirige al Calvario...

El detalle: sobrecogedora y multitudinaria Procesión del Santo Entierro, donde era muy complicado avanzar con fluidez. Los Silos entero se echó a la calle en la noche más "silense" del año, con permiso de la Elevación de la Virgen en septiembre.

lunes, 12 de abril de 2010

Análisis Procesión Magna

A pesar del reiterado llamamiento por parte de la Parroquia de la Luz a hombres y mujeres para prestar su hombro y poder así cargar con los doce pasos que partirían sobre las 7 de la tarde, este año se echó en falta a muchos voluntarios. Tal es el caso, que a punto estuvo de quedarse en la Iglesia La Verónica. Además, el Cristo de la Misericordia y El Calvario no salieron en el orden correspondiente, aunque se solucionó ya en la calle.

Ya en la calle, lo mismo de todos los años: falta un acompañamiento musical en la cabeza de la procesión, los pasos van muy pegados unos de otros, y el orden procesional deja mucho que desear. Veremos qué pasa el próximo año con la más que probable incorporación de la refundada Cofradía del Cristo de la Misericordia...

Sobre las 20:00 h. llegaba la procesión a la Iglesia, y volvían los problemas. "El Señor de la Burrita", el Señor de la Sentencia y El Nazareno esperaban en la calle a que se buscaran más personas dispuestas a entrarlos al templo, por lo que los pasos portados a hombros fueron los primeros en acceder.

El detalle: más que probable última procesión (al menos en Semana Santa, veremos qué pasa en septiembre) del Cristo de la Misericordia "sobre ruedas". Todo hace prever que el próximo año será portado por miembros de su cofradía.


domingo, 11 de abril de 2010

Regreso a San Bernardo como Resucitado

Desde hacía tiempo de venía buscando la manera de realizar la Procesión del Regreso del Señor de la Sentencia dentro de la Semana Santa, pues hasta entonces se venía haciendo el Sábado de la Octava de Pascua. Se había especulado con hacerla a partir de la Procesión Magna, o antes o después del Santo Entierro; sin embargo, la Cofradía de Amigos del Señor de la Sentencia presentó a la Parroquia de la Luz una nueva propuesta, muy bien acogida por el párroco, y que vino a consumarse ayer. La imagen del Señor de la Sentencia volvía a su Ermita de San Bernardo como venía siendo habitual, el Sábado de la Octava de Pascua, pero como Cristo Resucitado, no como condenado a muerte: se le quitó la corona de espinas, se le desataron las manos y se sustituyó su túnica morada habitual por una blanca immaculada. De este modo, y acompañado por su cofradía, partía ayer la imagen sobre las 7 de la tarde desde la Iglesia Parroquial hasta la Ermita de San Bernardo, en el barrio de Las Canteras. A la llegada a la Plaza de San Bernardo y, bajo los sones de su marcha procesional, el Señor de la Sentencia (ya resucitado) entraba su ermita donde, en la posterior Eucaristía, se daba la bienvenida pública a los nuevos cofrades, con la tradicional imposición de medallas.

viernes, 9 de abril de 2010

Análisis Vía-Crucis Procesional

Después de una breve introducción por parte del párroco dentro de la Iglesia de la Luz, El Nazareno atravesaba cinco minutos después de las 8:00 h. el pórtico hasta la calle para comenzar el Vía-Crucis, con la lectura de la 1ª estación. Nada más bajar la procesión por El Olivo, San Juan y la Dolorosa acudían al encuentro con su hijo por otro itinerario. Dicho acto ocurría en la conflucencia de las calles Chica y Canapé, ante la mirada de los mayores del centro geriátrico y de muchas personas que contenían, o no, la emoción ante la escena que se representaba. Con los tres pasos procesionando ya juntos, la comitiva acudía hasta la Plaza de La Luz, donde en esta ocasión era La Verónica la que iba al encuentro con Cristo. Avanzaba la mañana, y en la Plaza del Calvario, dos pasos más se unían al cortejo: El Calvario y el Cristo Crucificado con la Magdalena. Los seis pasos subían el Paseo de Nuestra Señora de la Luz y avanzaban en hilera por Benítez de Lugo, hasta regresar a la Plaza de La Luz y entrar en la Parroquia sobre las 10 de la mañana, a la espera ya de la celebración de la Pasión y Muerte del Señor.

El detalle: la devoción de un pueblo hacia Jesús Nazareno. Y el peso de San Juan, que debido al largo recorrido, tiene que ser llevado sobre un carro, y no a hombros, como antiguamente (cosa que si pasa en la Procesión del Señor Preso y en la Procesión Magna).