miércoles, 17 de diciembre de 2008

Otra vez

Y ya es la segunda. Lo mismo que hace meses ocurrió en la Parroquia de San Andrés, volvió a suceder el pasado viernes en el cementerio municipal: el cepillo de la capilla desapareció como por arte de magia y todavía no se ha vuelto a saber nada de él ni de sus posibles "magos". Ante esto sería coveniente plantearse esta pregunta: ¿están nuestros templos realmente seguros?

1 comentario:

Farolillo dijo...

Que triste!!!

Desde luego, cuanta gentuza hay suelta por este mundo...

Un abrazo!!