sábado, 10 de mayo de 2008

Conoce Los Silos: Ingenio azucarero

La caña de azúcar protagonizó el capítulo principal de la economía canaria durante la primera mitad del siglo XVI, exportándose a Europa. La industria azucarera utilizó molinos movidos por fuerza hidráulica que eran conocidos como ingenios. Éstos se ubicaban en zonas donde el agua era abundante. Precisaban, además, un importante abastecimiento de madera para la propia construcción de las dependencias del ingenio, como combustible para sus calderas y para la elaboración de cajas para el transporte y exportación del azúcar. El antiguo ingenio de Daute que fué fundado por el adelantado y posteriormente comprado por los Pontes, y que siempre estuvo administrado por Gonzalo Yanes, se nutrió de las talas realizadas en el Monte del Agua.
El cultivo de la caña de azúcar volvió a cobrar protagonismo a finales del siglo XIX, dentro de la reconversión agraria que se emprendió con el fin de superar la crisis finisecular que afectó al país y a Canarias en concreto. Los cañaverales comenzaron a plantarse en las zonas de regadío que habían conocido este cultivo en el siglo XVI, construyéndose modernos ingenios movidos por la fuerza del vapor. En Los Silos este intento fue emprendido por la compañía inglesa Igller a comienzos del siglo XX, cuyas plantaciones de caña se situaban en la misma zona donde estuvieron las de Gonzalianes y cuya chimienea, hecha de obsidiana, continúa en pie en la costa silense, convirtiéndose en uno de los símbolos más emblemáticos de la Villa de Los Silos. La nave que se encuentra al lado de la chimenea corresponde a una empaquetadora de plátanos, actualmente en funcionamiento, y constituye un ejemplo singular de la arquitectura industrial de principios del siglo XX. Su autor se desconoce pero se sabe que colaboró en su fabricación la compañía inglesa Fyffes.

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