La exaltación de motivos de la Eucaristía y la elaboración de alfombras, engrandecen el carácter alegre y popular de esta festividad. En el barrio de San Bernardo, la realización
de alfombras en las principales calles del mismo, constituye una tradición que data del año 1979, y surge gracias a la iniciativa de Don Pedro González, ex-maestro del Colegio de Primaria San Bernardo, quien, conjuntamente con los vecinos, sentó las bases para su creación y difusión. Coincidiendo la fiesta del Corpus Christi con la celebración de la Primera Comunión en el barrio, se propuso al párroco D. Isidoro Rodríguez González la idea de elaborar alfombras que adornaran las principales calles. Utilizando productos naturales como flores, arena, sal, tierra, vegetales, cristal molido, trigo, millo, brezos, etc., y aprovechando la abundancia de flores y el entusiasmo imperante en todos y cada uno de los vecinos del barrio, las alfombras alcanzaron durante los siguientes
15 años su época de esplendor. Tal es así que algunos testimonios afirman que se logró hacer una alfombra con 8.000 claveles. Durante el recorrido procesional, que comenzaba en la Plaza de San Bernardo, los vecinos lanzaban pétalos de flores desde sus balcones, como símbolo de la algarabía y el jolgorio reinante entre sus habitantes. Se hacían descansos en los que se representaban cuadros plásticos con motivos religiosos, acompañados por la banda de música que exhibía un variado repertorio de marchas procesionales y el párroco daba la bendición a los presentes.
de alfombras en las principales calles del mismo, constituye una tradición que data del año 1979, y surge gracias a la iniciativa de Don Pedro González, ex-maestro del Colegio de Primaria San Bernardo, quien, conjuntamente con los vecinos, sentó las bases para su creación y difusión. Coincidiendo la fiesta del Corpus Christi con la celebración de la Primera Comunión en el barrio, se propuso al párroco D. Isidoro Rodríguez González la idea de elaborar alfombras que adornaran las principales calles. Utilizando productos naturales como flores, arena, sal, tierra, vegetales, cristal molido, trigo, millo, brezos, etc., y aprovechando la abundancia de flores y el entusiasmo imperante en todos y cada uno de los vecinos del barrio, las alfombras alcanzaron durante los siguientes
15 años su época de esplendor. Tal es así que algunos testimonios afirman que se logró hacer una alfombra con 8.000 claveles. Durante el recorrido procesional, que comenzaba en la Plaza de San Bernardo, los vecinos lanzaban pétalos de flores desde sus balcones, como símbolo de la algarabía y el jolgorio reinante entre sus habitantes. Se hacían descansos en los que se representaban cuadros plásticos con motivos religiosos, acompañados por la banda de música que exhibía un variado repertorio de marchas procesionales y el párroco daba la bendición a los presentes.
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